Ensayo ¿Qué quieren las bellas princesitas de palacios ilusos? Por Verónica Zaracho

Es tan difícil comprender que las mujeres no nos hacemos feministas, pero desde niñas en nuestras infancias existen constructos sociales, ejercicios heredados de hace siglos, ese que el patriarcado fue instaurando como un canon impositivo que dibujaba algo mínimo de lo que en verdad somos las mujeres.

Y muchos dirán ¿cómo perjudican a las infancias? Si simplemente se deja ser, se sigue la heteronorma, se regula el estándar, la imagen, el ideal de belleza, las condiciones de lo que definen a una mujer aceptable, brillante e ideal para que enmarque una madre, ama de casa, perfecta mujer.

Es que nos lo han impreso desde imágenes, en las publicidades comerciales, en las pancartas de gigantografía que inundan las ciudades. Es que desde las corporaciones gigantes nos han dejado el chip de la bella, niña, calladita más bonita, la de piernas perfectas y abdomen plano, la rubia de labios rubí, la de escote profundo, la de look a la vanguardia actual, esa que es mejor cuando se retoca cada semana, y se muestra sin canas, esa que brilla más con un vestidito a la imaginación de los depredadores hambrientos en busca de oportunidades para acechar.

Y entonces … ¿qué rompe la heteronorma?, ¿qué quieren las feministas y dónde están?,

¿qué quieren las bellas princesitas de palacios ilusos? dirán…

El feminismo grita igualdad, en la misma línea donde un hombre puede salir sin sentir acoso, miradas penetrantes por su ropa u atuendo. Las féminas necesitamos andar tranquilas, sin ser las más asesinadas por manos de hombres – las estadísticas son claras – aquí la violencia de género es veraz, real, y lamentablemente aún después de siglos de luchas se siguen matando a las pibas, a las madres, a las hermanas, a las compañeras de la universidad…

Por lo tanto, ¿qué rompe la heteronorma? Ésta se rompe cuando no apoyas a los estándares de bellezas impuestos, cuando no hablas de los cuerpos de otras personas, cuando no preguntas por su género con maldad, con asco o censurando. La heteronorma la rompes cuando enseñas a niñas a ser solidarias, a ser más compinchas y no a ver como rivales a todas las mujeres.

Rompemos la heteronorma cuando empleamos un lenguaje inclusivo donde se enuncie a la actriz, la escritora, la jefa … rompemos la heteronorma cuando no incomodamos con piropos desubicados a las muchachas que andan en el parque, en la calle, en la plaza, en la playa.

Rompemos el sistema patriarcal cuando damos a las mujeres el verdadero lugar de igualdad, ese que valora, destaca, resalta, distingue sus valores por ser una persona valiente, generosa, amorosa, inteligente, no solo un frasco bonito, un cuerpo increíble, una imagen de publicidad.

Crear un espacio de igualdad es responsabilidad de todas las personas, de todos los agentes de la sociedad porque es la única forma de hacer de nuestro mundo un mejor lugar.

Denunciar abusos, acosos, preguntar a alguien que ves con temor si se encuentra bien, mirar y ver que, si alguna mujer demuestra presentar miedo acompañarla a denunciar, a hablar con espacios de defensa o acompañamiento a víctimas de contextos vulnerables. Es responsabilidad de todos como constructores de esta sociedad, y quién mira a otro lado no merece ser llamado humano.

¿Y las feministas dónde están?

Estamos escribiendo historias rotas que no debieron pasar…

Estamos sosteniendo manos de víctimas de violencia en diferentes contextos…

Estamos armando escenarios de reflexión…

Estamos luchando por más leyes que cubran y reivindiquen nuestra dignidad de personas…

Estamos trabajando donde se necesite sin tanto alardeo, con más silencio, pero con más presencia…

Estamos en las aulas enseñando a las infancias a respetarse, a amarse, a darse una oportunidad…

Estamos en la plaza, en la calle, en todos los lugares … porque el activismo feminista es un cotidiano de la vida, y lo seguirá siendo hasta el día en que…

Ni una menos sea desaparecida …

Ni una menos sea asesinada por manos de alguien a quién amó…

Ni una menos falte del aula …

Ni una menos falte de la casa …

 Ni una menos falte del club…

Ni una menos sea un número triste, de historia de esas que desgarre el corazón.

Las princesitas de palacios ilusos queremos vivir, queremos crecer, queremos estar tranquilas con quién elijamos, con quién nos motive a hacerlo.

Las princesitas de palacios ilusos queremos ser las reinas que deseemos, sin etiquetas, sin sobrenombres, sin censuras.

Queremos vivir con permiso como los machos del patriarcado, que aún no nos dejan ocupar nuestro trono y sabemos que en el abrazo sororo llegará el día en que la igualdad se dará, hasta tanto llegue, estas feministas seguirán invadiendo escenarios, territorios, y reclamando en las calles porque al igual que ustedes somos SERES HUMANOS y QUEREMOS SER LIBRES , VIVAS Y RESPETADAS…

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