
El 19 de julio de 1924 fuerzas estatales y civiles armadas asesinaron a entre 200 y 700 personas de los pueblos Qom y Moqoit en la reducción de Napalpí, entonces Territorio Nacional del Chaco. Las familias asesinadas, sometidas a condiciones de extrema explotación y miseria, decidieron reclamar con una huelga pacífica pero la policía, Gendarmería y un avión militar decidieron responderles con una matanza.
Además de contar nuestra historia, Napalpí es el primer genocidio indígena del cual el Estado argentino se reconoció como perpetrador. En un Juicio por la Verdad, la Justicia Federal de Chaco dictaminó en 2022 que los hechos constituyeron crímenes de lesa humanidad en el marco de un genocidio.
Recordamos Napalpí porque no fue una matanza más, fue la modalidad del poder político y los terratenientes con mano de obra policial o militar, para privar a los pobladores originarios de su forma ancestral de vida e introducirlos por la fuerza al sistema de producción como mano de obra esclava en casi todo el territorio provincial.